Las Barreras Del Lenguaje Y La Salud Mental De Las Familias

En abril de 2022 el número de personas nacidas en el extranjero que vivían en los Estados Unidos alcanzó el récord de 47 millones [1]. Además, hay 67,3 millones de personas que en su casa hablan un idioma extranjero o la lengua de señas estadounidense [2]. Para las familias que pertenecen a esta población, el conocimiento limitado o inexistente del idioma inglés (Limited English Proficiency, LEP) [3] les dificulta o les impide participar eficazmente en las actividades cotidianas. Estas familias pueden experimentar sentimientos de dependencia, frustración, miedo, inquietud y angustia, que suponen un riesgo para su salud física y mental.

Las consultas médicas, los trámites migratorios, las decisiones sobre planes de seguros e incluso los trámites más sencillos, como solicitar una licencia de conducir, generan un gran estrés para las personas con LEP, lo que puede provocar el aislamiento de su comunidad y retrasar el desarrollo personal, laboral y económico.

La dinámica familiar

Es común que los jefes y jefas de hogar con conocimientos limitados del inglés, como padres, abuelos u otros miembros de la familia, soliciten la ayuda de personas que dominan el idioma. Por lo general, estas personas que hablan inglés con soltura, han nacido en los EE. UU., tienen entre 5 y 17 años de edad [4], asisten a instituciones educativas con los estudiantes locales y están expuestas al idioma y la cultura dominantes.

El estrés de los niños que interpretan o traducen

Aunque pasar de un idioma a otro puede parecer fácil para muchos de ellos, los niños y adolescents carecen de las habilidades interpersonales necesarias para ser mediadores lingüísticos y culturales. Servir de intérprete o traductor para sus padres o representantes los obliga a tratar asuntos de adultos o que los afectan directamente, como los diagnósticos médicos o los problemas escolares, y no tienen las suficientes habilidades cognitivas, sociales y emocionales para hacerlo. En una investigación publicada por la Biblioteca Nacional de Medicina [5] se determinó que los niños y adolescentes que se desempeñaban como intérpretes o traductores de personas mayores de su hogar referían altos niveles de estrés y de presión a la hora de traducir con precisión sobre temas demasiado especializados para su edad y con vocabulario complejo o desconocido para ellos. Se determinó que los niños y adolescentes veían esa responsabilidad como una carga, la cual genera una intensa ansiedad que suelen callarse, y ello afecta negativamente su relación con las personas con LEP. Dicha ansiedad se evidencia en síntomas como frecuentes dolores de estómago y de cabeza. Pueden padecer trastornos de personalidad complejos y empezar a tener conductas disruptivas u otras conductas dañinas.

La carga emocional que recae sobre los niños y adolescentes bilingües hace que intenten actuar conforme con una edad cognitiva que no tienen. Se sienten responsables de los padres y de lo que les sucede, incluso cuando llegan a la edad adulta, en la que empiezan a independizarse. En ese momento aflora un sentimiento de culpa por tener que «abandonar» a los padres.

¿Qué pasa con los otros parientes?

Si no tienen las habilidades lingüísticas cognitivas, emocionales, culturales y técnicas necesarias, los parientes de personas con LEP que colaboran lingüísticamente en el proceso de los segundos podrían afectarlo negativamente, puesto que se compromete la objetividad y resulta imposible respetar la confidencialidad de la información que se brinda, lo que puede causar confusión e imprecisiones. Por ejemplo, estos parientes pueden recomendar u omitir puntos de vista. Depender de personas no cualificadas para interpretar información médica puede provocar, entre otras cosas, malentendidos, resultados devastadores o incluso la muerte.

Los intérpretes y traductores profesionales están capacitados para transmitir el mensaje correctamente y comunicar la intención y significado del mismo, manteniendo la fidelidad y los matices culturales de los idiomas en cuestión. Estos profesionales tienen un gran dominio de la terminología compleja de los campos en que trabajan y están sujetos a obligaciones legales de confidencialidad y a un código de ética para realizar interpretaciones o traducciones muy productivas con exactitud, imparcialidad, transparencia y sensibilidad cultural. Los intérpretes y traductores profesionales interpretan o traducen con precisión lo que se dice para que el destinatario obtenga información completa y precisa, lo que permite al destinatario tomar las mejores decisiones para obtener los mejores resultados.

¿Por qué son necesarios los intérpretes y traductores profesionales para las familias con LEP?

Contar con un profesional de interpretación y traducción brinda un espacio seguro, autonomía y un mejor manejo del estrés a la persona que solicita esos servicios y a su familia. Los lingüistas profesionales liberan a los adolescentes, niños u otros familiares que no están preparados cognitivamente para esa labor, de las cargas psicológicas y emocionales que no forman parte de su responsabilidad en el marco de su desarrollo como personas. Los intérpretes y traductores cualificados garantizan una comunicación bilateral clara que preserva la calidad de vida de las personas con LEP y de su entorno familiar. Las preguntas y la confirmación de información se realizan en un marco de confidencialidad y respeto y las personas con LEP se sienten empoderadas y compenetradas en los procesos.

El acceso lingüístico es vital para velar por un ambiente familiar saludable con padres independientes; con hijos seguros de sus capacidades; y con infancias libres de trastornos relacionados con el estrés, la ansiedad, la depresión y los problemas somáticos. El título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 [6] establece que el acceso a un intérprete o traductor es un derecho y obliga a quienes reciben asistencia económica del Gobierno federal a tomar medidas razonables para que sus programas, servicios y actividades sean accesibles para las personas que tienen un dominio limitado del inglés y que reúnen ciertos requisitos. Por eso es necesario crear conciencia colectiva sobre los derechos de las familias con capacidades lingüísticas limitadas a contar con intérpretes y traductores profesionales en los distintos espacios donde desarrollan sus vidas.

Si el inglés no es su idioma principal y necesita ayuda para comunicarse de manera eficiente, le recomendamos que acuda a un intérprete o traductor cualificado.

[1] https://cis.org/Report/ForeignBorn-Population-Hit-Record-47-Million-April-2022
[2] https://cis.org/Report/673-Million-United-States-Spoke-Foreign-Language-Home-2018
[3] https://www.lep.gov/
[4] https://www.migrationpolicy.org/article/language-diversity-and-english-proficiency-united-states
[5] https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/07399863980203001; https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21681583/
[6] Title VI of the Civil Rights Act of 1964, as amended (42 USC § 2000d), prohibits discrimination based on race, color, or national origin 45 CFR 80.

Sobre las autoras:

Leonela Sauve es la consejera de Derecho, Políticas y Recursos Humanos de LUNA. Es una abogada internacional bilingüe que trabaja en iniciativas de diversidad y proyectos de acceso lingüístico para garantizar que los miembros de la comunidad de todos los orígenes lingüísticos puedan alcanzar su máximo potencial.
Lorena Beltrán es una psicóloga bilingüe con experiencia en conducta infantil y duelo migratorio. Trabaja con familias de inmigrantes estadounidenses para ayudarlas a que aprendan a afrontar mejor la vida en un país nuevo y a que mejoren sus condiciones de salud mental.