PLANIFICACIÓN DE LA RESILIENCIA. Comencemos con el Corazón.

PLANIFICACIÓN DE LA RESILIENCIA. Comencemos con el Corazón.

*Lectura de cuatro minutos (To read in English, click here)

Nuestro desafío como líderes es mirar nuestros miedos a la cara y luego darles la vuelta y proporcionar estabilidad a nuestros equipos.

Ante una crisis, nuestros cuerpos están programados para sobrevivir. Nuestros cerebros encienden nuestro sistema nervioso simpático inundándonos con hormonas y neurotransmisores. En lo que se conoce como la respuesta de huida o lucha, levantamos los puños o nos preparamos para huir. Estas mismas sustancias químicas pueden causar visión de túnel, pérdida de audición, opresión estomacal y temblor incontrolable. Todos hemos sentido eso en algún momento de nuestras vidas. Pero gente, aquí está el problema: aunque sintamos las cosas locas en este momento, ya no estamos en el desierto. La supervivencia ya no se trata de escapar del peligro inminente, se trata de encontrar la capacidad de resistencia para permanecer y enfrentar nuestros miedos de frente.

Hace unas semanas, entre reuniones consecutivas con varios equipos en LUNA, me encontré con una clara necesidad gutural de correr muy lejos. El miedo de los demás alimentó mi propia ansiedad. Las preguntas sobre la economía y la seguridad personal que no pude responder dejaron a todos en mis llamadas con zoom sintiéndose nerviosos. Mis instintos para huir aumentaron y por un momento consideré rendirme a ellos; ¿Pero qué mensaje enviaría eso a mi equipo? En algún momento durante un descanso, tuve que obligarme reducir mi respiración. Cerré mis ojos y busqué el botón de anulación para sacarme de mi propia cabeza.

Aquí es donde entra el corazón. Nuestro corazón comienza a latir incluso antes de que seamos viables. Proporciona una medida para medir nuestras emociones y salud física. Es el motor que bombea oxígeno a través de cada una de nuestras células. Puede que nuestra cabeza nos diga que corramos, pero es nuestro corazón el que nos permite quedarnos. Además, al corazón se le atribuye nuestra capacidad para conectarnos con los demás, ser vulnerables y amar. Hace mucho tiempo aprendí que, para ser fiel a mí misma como líder, primero tenía que liderar con el corazón. Si no me importase mucho mi trabajo o las personas con las que trabajo, no me importarían mis ofertas ni sobreviviría en mi rol con el tiempo.

Puede que nuestra cabeza nos diga que corramos, pero es nuestro corazón el que nos permitirá quedarnos.

Durante esta pandemia, todos tenemos temores bien fundados. Nuestro desafío como líderes es mirar directamente nuestros temores y luego dar un giro y proporcionar estabilidad a nuestros equipos. Si alguien te mira y te pregunta: “¿Cómo va a terminar esto para mí?” O, “¿Cuándo volverá mi rol a lo que era?” O “¿Sobreviviremos esto?” En lugar de luchar contra tu cerebro inundado, mira a tu corazón. Una respuesta simple centrada en la persona funciona: “No puedo decirte esas respuestas ahora, pero puedo decirte que tu trabajo es significativo”. O “puedo decirte que eres importante para esta organización. Puedo decirte que me importas”.

Cuando observamos las habilidades de supervivencia y cómo juegan en cuanto a la resiliencia, la investigación nos dice que la compasión por los demás y por uno mismo es esencial. La confianza en su propia contribución, saber que su supervivencia es importante para los demás y tener a alguien más por quien luchar son combustible para el corazón. La dualidad de la confianza en sí mismo y la interdependencia proporciona motivación para cavar los talones en aguas turbias. Como una empresa que es conocida por su cultura compasiva, LUNA le da ese valor al cuidado personal el cual no solo lo alentamos, sino que lo esperamos de nuestro personal. A los empleados se les dice que si no se preocupan por ellos mismos y sus familias primero, no serán productivos en el trabajo. Enseñamos la importancia de expresar gratitud. Identificamos activamente a las personas que están luchando. Una cultura de cuidado es fundamental para cultivar antes de que la crisis suceda, pero es esencial resistir una crisis una vez que ha golpeado.

Si no nos importara nuestro personal, sería más fácil dejarlos ir. Si no nos importara nuestra reputación en la comunidad, podríamos suspender todos nuestros servicios, excepto el más rentable. Si no nos importara mantener nuestro negocio por el bien de nuestros grupos de interés, lo cerraríamos ahora y cederíamos a nuestros instintos de supervivencia para escapar. Pero, si nos importa. Y porque nos importa, podemos dar el siguiente paso hacia la acción. Podemos reconocer que la compasión y el cuidado son elementos importantes de nuestro plan de resiliencia.

Mi colega de LUNA y querida amiga Stevie Cromer dirige nuestro Departamento de Cultura y ha creado un brillante programa de enriquecimiento y bienestar para nuestro personal, uno de sus pilares es el bienestar. Recientemente decidimos compartir parte de su trabajo sobre la cultura de cuidado de LUNA durante esta crisis en su serie de blogs, Creando una cultura de cuidado. Hacerlo público nos permite compartir recursos con nuestra comunidad, y lo más importante, nos mantiene responsables.

Creemos que nuestra organización será más resistente al crear y mantener una cultura de atención y también la suya. Si, como líder, le está recordando a su personal que se tome el tiempo y la energía para desarrollar los músculos de su corazón, usted también podría hacerlo. Si los músculos cardíacos colectivos son más fuertes dentro de nuestras organizaciones, tendremos más confianza y menos miedo, y al final, ese coraje ayudará a nuestras organizaciones a prosperar, incluso ante una crisis como la del COVID-19.

¿Tienes pensamientos para compartir sobre liderar con el corazón? Contáctame a través de marina@LUNA360.com.

 

Marina Hadjioannou Waters es la presidenta y copropietaria de LUNA Language Services, una compañía con sede en Indianápolis que brinda a la comunidad acceso a idiomas.